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Los cinco grandes logros de la Ley de Patentes

  • 01 abril 2019
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El 1 de abril de 2017 entró en vigor la actual Ley de Patentes en sustitución de la legislación de 1986. El propósito del cambio, además de la necesidad de renovación, era adaptar el sistema de protección de las invenciones y modelos de utilidad españoles al mercado actual, mucho más internacional e interconectado. Dos años después, la mayoría de las noticias sobre esta Ley inciden en el notable descenso en el número solicitudes, de más del 30% interanual en el último año. Pero, ¿es realmente este dato lo único que nos ha aportado la Ley? ¿Refleja bien esta caída el estado de nuestra innovación?

En el segundo aniversario de su entrada en vigor, analizamos lo que esta normativa ha aportado al ecosistema de la innovación en España. En nuestra opinión, hay cinco logros que debemos celebrar:

1. Procedimiento «premium» y patentes más fuertes

La actual Ley de Patentes eliminó el «procedimiento general», al que podían acogerse las solicitudes evitando que la invención fuera sometida a un examen previo. En la práctica, esto implicaba que muchas patentes se concedieran sin haber pasado por una prueba que garantizase su novedad, actividad inventiva o aplicación industrial. Y el resultado eran patentes débiles y sin altura.

Si comparamos el número de patentes «fuertes» que se conceden en la OEPM antes y después de esta Ley, nos encontramos ante un caso de éxito: se ha pasado de una media de 300 patentes anuales en 2014 a 1.500 patentes cinco años después.

Además, los estándares de rigor en el procedimiento han mejorado, introduciendo un sistema eficaz de oposiciones post concesión y un procedimiento oral, donde el solicitante puede defender su patente. Este año se ha celebrado el primero, que ha sido ganado con éxito por Clarke, Modet & Cº.

En consecuencia, las patentes españolas concedidas ahora, gozan de una «calidad extra», lo que ha llevado a que el sistema de concesión y el trabajo de la Oficina Española de Patentes y Marcas (OEPM) hayan sido reconocidas por muchos, incluso por encima de otras oficinas de referencia.

2. Estrategias más elaboradas entre los inventores

Además, en estos dos años los inventores españoles han buscado estrategias más elaboradas a la hora de utilizar el sistema de patentes. Esto se refleja en el modo en que presentan sus patentes prioritarias (la primera de una familia que se solicita). Mientras que en 2010 el 90% de los solicitantes comenzaba su «carrera» con la patente española, más del 25% de los solicitantes opta hoy por otras modalidades como la Europea o la PCT («Patente internacional»), considerando que se adaptan mejor a sus intereses de negocio. España creció un 6,3% en solicitudes de patente europea en 2018, por encima de la media mundial y superando a Finlandia. Un comportamiento que indica que los inventores españoles tienen una visión cada vez más estratégica y selectiva. Y que no se protege menos, sino de manera diferente.

3. Mayor seguridad jurídica

Las patentes débiles de la antigua Ley eran también el origen de numerosos conflictos innecesarios, además de una frustración para sus titulares al no poder ejecutarlas. Con la nueva Ley, esto se ve mitigado. Desaparecen también las «patentes fantasma», como popularmente conocíamos a aquellas que se solicitaban sin pagar las tasas correspondientes y sólo a efectos de aparecer en las estadísticas.

Otro aspecto importante es que se han clarificado las consecuencias de no presentar en España las patentes de invenciones realizadas aquí. Una medida que podría ayudar a evitar la «fuga de innovación generada en España» pero aprovechada fuera.

4. Beneficios para pymes y emprendedores

Emprendedores y pymes se han visto beneficiados por esta Ley, que incorporó la exención de pago de tasas para estos solicitantes. Y para las universidades públicas, se ofrece una reducción del 50% en el precio, de hasta el 100% siempre que las patentes lleguen al mercado; un incentivo para fomentar la misión de la Universidad de transferir el conocimiento a la sociedad.

5. Una Ley que mira al futuro

Por último, en esta Ley quedaron reguladas las invenciones en el marco de una relación de empleo o servicios, con mención especial a la compensación por explotación de secreto industrial. Así, la Ley de patentes ya miraba al futuro, contemplando otras fórmulas de protección que, posteriormente, se han regulado a través de una Ley propia, como es el caso de la reciente Ley de Secretos Empresariales.

En síntesis, dos años después, podemos decir que la Ley de patentes ha aportado a los inventores españoles la posibilidad de acceder a un sistema más sencillo, seguro, y adaptado a los estándares europeos. Y que la «famosa» caída de las patentes se debe en buena medida a un puro efecto estadístico. Además, ésta se ha estabilizado en los últimos meses y con los datos actuales se prevé que pueda crecer levemente este año.

No obstante, no podemos ser autocomplaciente y debemos reconocer que España está aún lejos del puesto que le corresponde en Patentes. Somos el 13º país por PIB y el 11ª en producción científica, pero ni siquiera aparecemos en el top 20 de países en patentes. Salimos mejor parados, eso sí, en otras fórmulas de protección, como marcas (puesto 7), diseños industriales (9) y variedad vegetales (9).

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