La falsificación y piratería de medicamentos es una de las grandes problemáticas mundiales

 

Una realidad que ha derivado en diversas iniciativas como la creación del proyecto europeo Fakeshare en 2013 que busca coordinar iniciativas desarrolladas contra este ilícito, desde la compra en internet, robos y desvíos, hasta la creación la campaña dirigida por la Organización Mundial de la Salud, “Fight the Fakes” desde 2014, la que ha buscado sensibilizar a través de historias de afectados, como también de quienes luchan contra este problema, sobre los peligros de los medicamentos falsos, y que ha logrado convocar a representantes de comercios mayoristas, industria farmacéutica, servicios de aplicaciones móviles, organismos de protección al consumidor y fabricantes de genéricos, entre muchos otros actores internacionales.

Una realidad de la que Chile no está ajena, y que mantiene a las autoridades en alerta, como en 2016 cuando el Instituto de Salud Pública prohibió la venta de más de 150 medicamentos por ser falsos y prometer propiedades no demostradas, o a comienzos de este año cuando informó sobre la presencia de falsificaciones del medicamento Viadil, utilizado para  disminuir dolores estomacales y que terminó con el decomiso de 248 frascos, tanto en control fronterizo como en farmacias de Arica y Parinacota.

Si bien no existe una cuantificación mundial total del impacto, la OMS estima que la falsificación o piratería de fármacos pueden representar hasta el 30% de la cadena de suministro en algunos sectores de Asia y 50% en África. América Latina también está dentro del circuito pirata. Ya en 2009, según informa la OMS en su web, tras una operación de cinco meses coordinada por la Organización Internacional de Policía Criminal (INTERPOL) en China y siete de sus países vecinos en Asia sudoriental, se incautaron 20 millones de píldoras, frascos y sobres de medicamentos falsificados e ilícitos, y así sucesivamente.

 

¿El riesgo? A diferencia de otro tipo de piratería, aquí se pone en riesgo la vida del ser humano, agravando una enfermedad por la falta de un tratamiento efectivo o simplemente provocando la muerte por el uso de componentes desconocidos.

 

¿Qué hacer? Más allá de los controles y medidas ejercidas a nivel de autoridades es importante:

  • Comprar los fármacos en servicios de salud autorizados
  • Verificar en el organismo de salud correspondiente (ISP) que el medicamento esté aprobado en el país.
  • Verificar que el envase no haya sido adulterado
  • Verificar que no existan alteraciones en la fecha de elaboración ni vencimiento.
  • Verificar que contenga el principio activo correcto o indicado por el médico.